oleré tu cabello negro y me acariciaré con él.
A veces es mejor la oscuridad, brillarás por años, te vuelves joven.
¿Dónde está la música para compartir?
Lanzando el corazón por la ventana,
humillando la raza humana,
menos nosotros.
Nada fugaz, ni tan solo los cometas;
¿dónde está la música para oír y escuchar?
Tendrás un cuenco con agua de mujer,
en la palma de tu mano,
o en tus dedos.
Con los ojos entrecerrados,
secuéstrame hacia tus dominios,
estoy hecha así.
Los dientes de mi vientre se pudren,
caen al suelo, junto al baile,
recuperémoslos al dejar de jadear.

Últimamente caen tus posts como gotas del rocío, como siempre, vale la pena olisquear y deleitarse con ello con cada uno de ellos.
ResponderEliminarCierro los ojos y oigo ecos.
Cierro los ojos y recuerdo que yo también tengo uno el cual alimentar.
Más ego, más fuerza, más pureza... tranquilidad.
Muy bueno MAyra, muy interesante el tema que elegiste, y cómo lo utilizaste!
EliminarÉse me salió muy de dentro... ^^
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